jueves, julio 28, 2011

"Yo maté a mi madre"


Es una de las mejores películas que vi en los últimos tiempos. La trama, los planos, los actores. La recomiendo. Al margen, que lindo que es Xavier Dolan. Veanla, la dan en el Cosmos.

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lunes, enero 18, 2010

Verano en skate

o un corto de Martín Llambí, Inés Acevedo & cía filmado en plaza Houssay.

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miércoles, octubre 14, 2009

El tan tan Eisenstein, o El capital a la manera del Ulises, reklugezado

Noticias de la Antigüedad ideológica. Marx – Eisenstein – El Capital
(Alemania, 2008, 83 min.)

Martes 20 de octubre - 22:00 horas
Viernes 23 de octubre - 19:30 horas
Lunes 26 de octubre - 22:00 horas

Sala Leopoldo Lugones (TGSM) - Av. Corrientes 1530.
Entradas $8.- y $5.- (estudiantes y jubilados)

Estreno en América Latina de la versión abreviada de la obra de Alexander Kluge, presentada por el Goethe-Institut en el marco del docBsAs 09.

“La utopía se vuelve cada vez mejor, mientras la esperamos.” Alexander Kluge

En noviembre de 1929, pocos días después del crac de la Bolsa de Nueva York, el realizador soviético Sergei Eisenstein visitó al novelista James Joyce en Paris. Eisenstein no se venía con minucias: quería hablar con Joyce sobre el magnum opus de un tercero, Karl Marx. En concreto, Eisenstein le confesó a Joyce su idea descomunal de filmar “El Capital”, y también el “Ulises” del propio Joyce, e incluso, de filmar “El Capital” según la estructura narrativa del “Ulises”. Un día cualquiera en la vida de un trabajador.Lo cierto es que ya desde 1927, sin siquiera haber terminado de montar “Octubre”, Eisenstein había empezado a tomar notas: “La decisión está tomada: filmar “El Capital”, según Karl Marx”. Su proyecto, se sabe, jamás se concretó.

81 años después, sin embargo, uno de los hombres más lúcidos de Alemania, llevó al cine la obra principal del gran filósofo alemán con una serie de casi diez horas. “El plan de Eisenstein me conmovió tanto que quise rendirle un pequeño tributo”, dice Alexander Kluge, y en sus palabras no hay un ápice de ironía. Su homenaje, en cambio, devino una monumental y osada composición de imágenes montadas y secuencias fílmicas, documentales y de ficción.

“La Bolsa no debe estar representada por la “Bolsa”, sino por miles de pequeños detalles”, había anotado Eisenstein, y se proponía con esto volver a revolucionar el cine de la época dándole a la película una estructura narrativa no lineal. Así fue exactamente que Kluge llevó a cabo su memorial: una obra capituliforme, de dramaturgia esferoidal, que habla de Marx en el lenguaje de Hölderlin, entrevista a los principales pensadores vivos de Alemania (Hans Magnus Enzensberger, Peter Sloterdijk, Jürgen Habermas, Oskar Negt, Boris Groys) se deleita en óperas wagnerianas y, con retórica sofista, sostiene la pervivencia de la Antigüedad clásica en la obra marxiana.

Kluge, para sintetizar, releyó “El Capital” y buscó las imágenes que hoy, en medio de una nueva crisis financiera mundial, podrían traducirlo.La versión abreviada (de sólo 83 minutos) que el Goethe-Institut presenta en estreno absoluto para América Latina fue preparada por Alexander Kluge para el festival de cine de Moscú y no tiene desperdicio. Incluye: las notas de Eisenstein (habla su biógrafa), fragmentos originales de “El Capital”, Kluge mismo en diálogo con H. M. Enzensberger sobre la crisis del 29, excursos de ficción filmados por Tom Tykwer sobre el fetichismo de la mercancía y “el hombre en la cosa”, una escena de la grandiosa ópera de Luigi Nono “Al gran sole carico d´amore" con el título “Adiós a la revolución”. Sigue el retrato de un hecho real ocurrido en 1929, cuando por un instante Rusia pretendió comprar acciones en Nueva York, en nombre de los trabajadores y por un precio irrisorio. Finalmente entra en escena el desopilante Helge Schneider en la piel de un obrero desocupado, haciendo un curso de estudios marxianos en la universidad popular. La película concluye con una visita a la verdadera tumba de Marx (que no coincide con el pomposo mausoleo) en Londres.

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miércoles, septiembre 02, 2009

Nada para decir, sólo

martes, julio 21, 2009

El mito Caicedo

... "Pocos escritores se transforman en mito. Se necesita quizá, un conjunto de cualidades para serlo, entre las cuales podemos mencionar, como mínimo, muerte, misterio, excesos. Hace falta ser un autor prolífico, de preferencia marginal, casi underground, con sexualidad ambigua, que haya experimentado en más de un género, con pocos lectores pero devotos, (esa especie que devora las obras con fanatismo), que tenga una muerte prematura, (si es un suicidio, mejor), con una etapa de reclusión previa a la muerte, una circulación de la obra de forma reducida donde casi todo se descubre una vez que el autor muere y son sus amigos los que se encargan de publicar sus “papeles”.

Pero para convertirse en un autor de culto, quizá se necesite algo más. Algo que va más allá de una propuesta radicalmente nueva con respecto al uso del lenguaje; una propuesta estética que rompa con lo anterior e inaugure una nueva etapa desparramando epígonos no sólo por su país de origen sino por el resto del mundo. O como dijo Andrés: “Yo, por mi parte, lo que me propongo, y ya en serio, es unir el narcisismo y la fatalidad, que es la muerte. Cualquiera de los dos explica la juventud.”

Adelanto de la reseña del libro Andrés Caicedo, mi cuerpo es una celda

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viernes, marzo 27, 2009

Unos pocos buenos amigos

Hay deudas, hay mandatos. Unos pocos buenos amigos no es narrada por Luis Ospina ni es confesional y, sin embargo, termina siendo tanto de Luis como de su gran amigo Andrés Caicedo y, cómo no, de Cali. Porque Caicedo, el mártir de los cinéfilos, el joven escritor suicida de pelo largo, el crítico de Ojo al Cine, perfectamente podría no existir en la blogósfera pop si no fuera por Ospina. Él se encargó de que Caicedo no se perdiera. Él tomó el riesgo de que Caicedo pudiera opacarlo, quizás sintiendo que a veces en la vida, uno de los roles que pueden tocar es simplemente el de ser amigo de alguien que lo necesita. Unos pocos buenos amigos es la biografía oral y visual de un fantasma. De alguien que ya no está y que está en todas partes. Que ha tocado a todos esos caleños conscientes de que la cumbre de sus existencias ya pasó. Unos pocos buenos amigos funda y le da voz e imagen a Caicedo, sí, pero acaso es al mismo tiempo la cinta más personal de Ospina. Hay amistades y pérdidas que marcan y este film modesto es la prueba, es la marca, y nos hace sentir un poco tristes al captar que no todo el mundo tiene la suerte de tener un amigo como Luis Ospina.
Alberto Fuguet

Horarios del documental en el Bafici

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miércoles, marzo 25, 2009

Otra vez Andrés

"Yo, ante todo, cuando escribo lo que hago es recordar, no solucionar problemas del día ni nada de eso, ni desquitarme, aunque el estado de ánimo más propicio, en mi caso, sea la tristeza, no digamos nostalgia, la tristeza, la imposibilidad, la conciencia de la pérdida.”
Andrés Caicedo

en Andrés Caicedo: Mi cuerpo es una celda (Una autobiografía), compilado por Alberto Fuguet.

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jueves, septiembre 04, 2008

Body Art










"¿Cuál es el límite en el que el cuerpo deja de ser sólo un cuerpo para transformarse en un objeto pasible de ser apreciado artísticamente?"

"Dos artistas plásticas se reúnen por última vez, hablan del tormentoso pasado que las une. Enuncian para matar, hacen arqueología, desmantelan. Todo lo que dicen ya no existe, por eso puede nombrarse. Sus cuerpos están heridos por el pasado, el único modo que encuentran para sanar esas heridas es haciendo un ready made de su propia historia, se distancian de ella, la destruyen. Body Art es una despedida. Es la imposibilidad de saber qué ha sucedido; la necesidad de cerrar un ciclo, de comprender, de tratar de comprender."

Actúan: María Colloca, Ramiro Giménez y Sol Rodríguez Seoane. Dirección: Miguel Israilevich.

Sábados 23:55 en ElKafka Espacio Teatral, Lambaré 866
Reservas: 4862-5439, Entradas: $25. Estudiantes y jubilados: $15

AIMÉE: El amor es arqueológico.

ÉLÈNE: El amor es un Souvenir.

AIMÉE: El amor es una diapositiva.

Y la obra sigue.....
Le prometí a Sol que iba a esciribir una crítica, pero quedará para el futuro.

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viernes, julio 04, 2008

Nadar perrito

“Nadar perrito” trata sobre la generación de personas de treinta y pico de años que – según Finger “es más capaz de hablar sobre su vida que de vivirla”.

Autor: Reto Finger Traducción: Rafael Spregelburd Dirección: Andrea Garrote

Nadar perrito no es la manera más segura, efectiva o estética de nadar para un ser humano. Es lo que hacemos cuando aún no hemos a aprendido ningún estilo o cuando ya no damos más.
Carlota y Roberto se separan, pero deciden compartir la casa hasta que él consiga otro lugar. A partir de ese acto de extrema civilización, Reto Finger construye una rueda de relaciones humanas, en dónde está; quién anhela entrar suponiendo que allí está la felicidad; quienes permanecen ya casi sin sentir nada y quién también, apuesta a bajarse definitivamente del juego.
Toda la obra es atravesada por un triste humor que nos plantea alguno de los siguientes interrogantes: ¿Somos realmente capaces de permanecer impávidos cuando sufrimos de verdad? ¿Es la indiferencia una estrategia efectiva para anestesiar todo lo que supone nos podría doler? Ó, ¿es continuar luchando por una meta impuesta aunque nos vaya mal? ¿Y la huida del mundo? ¿De la preocupación por el sustento, por el cuerpo, por la propia vida, es una opción?

La dan mañana, gratis, a las 15: 30 hs, en las jornadas de Puertas abiertas del Goethe ( Corrientes 319 )

La monada lo decía mejor acá.

El título Nadar perrito me hace acordar a Hacer Sapito de Verónica Viola Fisher, uno de mis libros preferidos de poesía. Se pueden leer algunos poemas acá.

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lunes, junio 30, 2008

"Soy una princesa del asfalto

una boquita pintada del abasto"

decía ella hace un tiempo. Ahora está actuando acá:

Diez colegialas sobrevivientes del colegio católico "El Perpetuo Socorro" y un ex profesor de teología enamorado de una de ellas, intentan recuperar la iniciativa bélica en una guerra que mantienen contra el colegio "Las Adoratrices" desde hace ya siete años.

Debería hacer una reseña, pero hoy no estoy in the mood.

Lo único que puedo decir es que está el sello de Bartís (Boris, que actúa en la Pesca, es discípulo de Bartís) en el manejo de los cuerpos y en el uso de las voces y el vestuario como una herramienta; y no como un adorno. Es una de las pocas obras que vi donde todos los actores son buenos y funcionan como un engranaje mecánico.
Quizá desde afuera suene redundante leer "el manejo de los cuerpos" porque supuestamente toda actuación implica eso. Pero hilando fino, realmente Bartís tiene una forma especial de trabajar con los cuerpos. Es como si algo externo provocara un impulso y el cuerpo reaccionara de manera mecánica. Me acuerdo una escena que hicimos con unas compañeras sobre Las Criadas, de Genet, y terminamos en el piso tirándonos de los pelos. Muy bartisiano.

Me iba, lo único que puedo decir es: vayan a verla

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jueves, junio 19, 2008

Descubrimientos

Lo bueno de hacer reseñas freelance es que, a veces, uno puede elegir los libros que reseña, puede tomarse más tiempo del que sea necesario para hacerlo y puede extenderse de los caracteres que tiene especificado el suplemento cultural.

Pero también puede pasar que te caiga un libro en la mano que vos nunca antes hayas oído nombrar ni te lo hubieras comprado tampoco. Pero te pasa que ese libro te "da vuelta". No sólo porque te gusta como está escrito sino porque te deja pensando un montón de cosas y te obliga a cuestionarte sobre las ventajas y desventajas de la exposición pública.

Hay una frase que me dijo un amigo una vez que es:

"La invisibilidad es lo mejor que le puede pasar a un escritor en estas fechas"

Obviamente esta frase es discutible, pero obliga a pensar....

Mientras tanto, la reseña sobre Con gusano, de Eduardo Ainbinder, para el Interpretador Libros

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miércoles, mayo 21, 2008

La paranoia

El domingo fui a ver La paranoia de Spregerbuld. El año pasado había visto Lúcido y me prometí a mí misma que iba a seguir cada cosa que hiciera Spregerbuld. Volverme una de esas groopies que ya no existen era mi objetivo.
Luego de la obra reconfirmé una hipótesis que venía rondando hace mucho en mi cabeza: el teatro es la más revolucionaria de las artes. Porque no solo pone en escena la literatura sino que te interpela directamente. Y lo que pasa con La paranoia, que es lo que suele pasar con las obras que más me gustan, es que reflexiona constantemente acerca de las condiciones de producción de la obra. En ningún instante uno se olvida de que es ficción; como decía Brecht que debía ocurrir en el teatro revolucionario. Me hizo acordar al último poema que leyó Daniel Durand en el ciclo donde reflexionaba sobre distintas formas de escribir poesía, como por ejemplo el haiku. Y lo que pasaba con ese poema, que es lo mismo que pasaba con la obra, es que daba risa. Y todos sabemos que uno de los motores que más fácilmente provocan al pensamiento es la risa. Es como si ella despertara algo interno al cuerpo y conectara más neuronas que de otra forma. Es más, si pienso en qué tipos de hombres me gustan, creo que son los que tienen la capacidad de reírse de sí mismos, de no tomarse en serio.

Lo primero que llama la atención de la obra es su duración: tres horas. Que sea larga, sin intervalo, es un desafío no sólo para el espectador sino también para el elenco que debe mantener al público en constante estado de excitación para que no se aburra y se vaya. Sarlo, en “Escritos sobre literatura argentina” dedica un texto a hablar de la extensión de la novela de Pauls “El pasado” y al referirse a la extensión, dice “allí hay algo que obliga a pensar”. Lo mismo ocurre con La paranoia, elegir una obra de tres horas sin intervalo obliga a pensar. El año pasado Ariane Mnouchkine hizo lo mismo con Los efímeros, obra que duraba ocho horas, (con intervalo, por supuesto). Yo se que hay gente que no entiende esto, pero yo prefiero estar viendo ocho horas de una obra buena, realmente buena, que te haga pensar, que media hora de una pelotudéz atómica.

Como dicen los 150 monos, la obra también pone en escena la tecnología, aunque debo decir que el uso de la misma de forma revolucionaria lo vi primero en Manifiesto de niños, en el Konex, o en una obra de Lola Arias que formaba parte de la trilogía “Sueño con un revolver”. Lo que es muy interesante de lo que señalan es que Spregelburd "le ha devuelto a la comedia el lugar que le correspondía en la escena nacional". Como dijo Benjamin para hablar del teatro épico de Brecht: “Advirtamos no más que marginalmente que no hay mejor punto de arranque para el pensamiento que la risa”.

Pero lo que me interesó sobre todo fue la comparación con un fractal. Hay un libro muy interesante que no me acuerdo bien como se llama escrito por Ilya Prigogine que analiza la teoría del caos y para eso “da vuelta” la noción ordinaria del tiempo. La teoría del caos serviría para pensar sistemas inestables y bla bla bla. (Podría seguir hablando de esto, pero me iría de tema, además sería necesario introducir nociones de matemática o de estadística como procesos estocásticos, variables aleatorias, etc que no creo que muchos de los que lean esto les interese).

Lo que rescato de esta teoría es que para entender el caos es necesario utilizar otro tipo de variables, y ahí entrar a jugar los fractales que, como dicen acá: en un fractal "la totalidad se parece a sus partes” y así es como “La noción de totalidad se escapa inevitablemente, huye el sentido”. Y lo llamativo para pensar esta teoría, que nos sirve para pensar la obra, es que uno de los principios de la Teoría de Caos establece el hecho de que dentro del Caos existe Orden y también dentro del Orden existe Caos. Paradoja Total. Como la ficción que se parece cada vez más a una telenovela venezolana que hace Spregerbuld.

Creo que me hace reconciliarme un poco con la matemática, ciencia con la cual estuve peleada mucho tiempo. La matemática, al igual que la risa, es una ciencia que te permite pensar. Por más que hubo un momento de mi vida en que la odie. Por más que hubo un momento en que llegué a un nivel de abstracción tal donde la realidad se perdía y uno se tenía que preguntar para que estaba haciendo esto. La economía es una ciencia que intenta justamente eso: reducir la realidad a un modelo para tratar de buscar soluciones al problema de los recursos escasos. Deje de creer en eso. Me volví agnóstica de la capacidad de predicción de los modelos. Para encontrar la capacidad de predicción preferí otras cosas. Por ejemplo, leer “Los lanzallamas” de Roberto Arlt.

Me fui de tema, vuelvo a la obra. La paranoia se vuelve política en todos los sentidos, no solo por los planteos acerca de adonde nos conduce este sistema sino porque plantea una salida. Incluso el hecho de que el mismo actor haga cuatro papeles poné en cuestión el rol del actor tradicional y nos hace acordar un poco a las compañías de teatro antiguas donde cada miembro debía saber todos los roles por las dudas y era mediante la rotación como se decidía quien actuaba qué personaje. Lo que nos hace pensar cuando es que una obra literaria o artística se vuelve política.
Como conclusión, una frase que dejo picando,

La revolución no está en el sentido, está en las formas

Pd: faltan más cosas para decir de la obra, pero mientras tanto, lo único que puedo hacer es recomendar que vayan a ver la obra. (Dato: Si compran las entradas en cartelera son más baratas).

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miércoles, marzo 19, 2008

Se viene se viene....

Ya lo decía en este post...

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lunes, marzo 10, 2008

Siempre se vuelve al primer amor...

Pessoa fue, es y va a seguir siendo mi gran amor.

Por eso recomiendo esta nota que ilumina los aspectos más esotéricos de su obra.

Pagaría por tener una copia de la carta natal del propio Fernando Pessoa.

Mientras tanto, lo que es interesante de este sub-artículo es pensar, a partir de esto:

"Si ubica el Ascendente en los últimos grados de Leo —conjetura Pessoa—, el Sol quedaría en el noveno sector, otorgándole el sentimiento de un náufrago solitario, extranjero, ignorante por propia decisión de los códigos cotidianos del mundo cercano e inmediato"

que a cuántos mayores grados de pérdida está ubicado el ascendente de su cuadratura, más se tiene que aferrar uno para no caerse.

En mi caso, yo soy ascendente acuario, y estoy a 29 grados de pérdida. Por eso parece que me tengo que aferrar tanto que Acuario le termina ganando a mi sol en Virgo y el planeta que me rige termina siendo Urano.

Pd: Yo se que a varios esto les va a parecer una pavada, pero las cartas natales son más interesantes de lo que parecen.

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viernes, diciembre 14, 2007

Espero lo grande y sucede lo pequeño

Ayer fui a la presentación del libro de Martín Rodríguez.

Mucho se dice de él, mucho se habla de su temática: infancia y política, la familia, la guerra. Constelaciones de palabras: el huevo, la clara, la yema, el puñal, la leche, el blanco, la flor. De un racimo de uvas se arma un poema. De una sopa de cabello de ángeles otro.
Pero hoy no quiero hacer un análisis, hoy solo quiero repetir una frase que leyó ayer, mientras presentaba su libro Vapor, frase que yo había leído en Monstruos y que me la repetía a mí misma en varias ocasiones.

"Espero lo grande y sucede lo pequeño, dijo"

Y otro verso que también me gusta, leído de Monstruos también: luego de la discusión que hay en su casa, donde "Mamá gritó papá gritó" y él dice...

"Todo lo que me gustaba empezaba a ser secreto"

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jueves, noviembre 29, 2007

Llegar de casualidad a las cosas

El otro día D. me trajo una fotocopia con el cuento "Llegar a otro miércoles", de Hernán Vanoli.

Encarecidamente pido que cualquier lector de este blog lo lea, creo que está en la antología de Tamarisco.

El final: impecable

"Yacuzzo se estremece: el suave tironeo de las manos de Andrade al revolverle el pelo, cerrar los ojos para concentrarse en esa lengua áspera que ahora le barrena los labios. Cuando responde al jugueteo, los dientes de Andrade se cierran sobre su lengua: las piernas se le aflojan, lo salado de la propia sangre le llena la boca de placer."

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