martes, julio 21, 2009

El mito Caicedo

... "Pocos escritores se transforman en mito. Se necesita quizá, un conjunto de cualidades para serlo, entre las cuales podemos mencionar, como mínimo, muerte, misterio, excesos. Hace falta ser un autor prolífico, de preferencia marginal, casi underground, con sexualidad ambigua, que haya experimentado en más de un género, con pocos lectores pero devotos, (esa especie que devora las obras con fanatismo), que tenga una muerte prematura, (si es un suicidio, mejor), con una etapa de reclusión previa a la muerte, una circulación de la obra de forma reducida donde casi todo se descubre una vez que el autor muere y son sus amigos los que se encargan de publicar sus “papeles”.

Pero para convertirse en un autor de culto, quizá se necesite algo más. Algo que va más allá de una propuesta radicalmente nueva con respecto al uso del lenguaje; una propuesta estética que rompa con lo anterior e inaugure una nueva etapa desparramando epígonos no sólo por su país de origen sino por el resto del mundo. O como dijo Andrés: “Yo, por mi parte, lo que me propongo, y ya en serio, es unir el narcisismo y la fatalidad, que es la muerte. Cualquiera de los dos explica la juventud.”

Adelanto de la reseña del libro Andrés Caicedo, mi cuerpo es una celda

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miércoles, marzo 25, 2009

Otra vez Andrés

"Yo, ante todo, cuando escribo lo que hago es recordar, no solucionar problemas del día ni nada de eso, ni desquitarme, aunque el estado de ánimo más propicio, en mi caso, sea la tristeza, no digamos nostalgia, la tristeza, la imposibilidad, la conciencia de la pérdida.”
Andrés Caicedo

en Andrés Caicedo: Mi cuerpo es una celda (Una autobiografía), compilado por Alberto Fuguet.

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martes, febrero 17, 2009

No hay placer más intenso que aquél que se sustrae

Transcribo parte de esta nota de la que hablaba en el post anterior:

"En el paisaje mental benjaminiano, las obsesiones son siempre imanes. No importa qué forma tomen. Un sueño de Kafka, una gruta, un museo de juguetes, el anaquel de algún bouquiniste o la incesante indagación detectivesca de la ciudad moderna, todo se transforma para él en una invitación a pasearse por esos bulevares imaginarios donde el deseo se yergue sin objeto y el sentimiento general de abandono...

Benjamin priorizó, no el valor utilitario del objeto, sino la escena donde éste encuentra su destino.

Quizá el rasgo más nítido de toda colección sea éste: en ella, lo que se busca es un encierro, una protección, un "ensoñadero": uno de esos lugares que -como el museo, la biblioteca, el gabinete o el poema- permiten albergar descubrimientos, rarezas, piezas únicas, es decir, presuntas huellas de una experiencia auténtica. He aquí un escenario proclive a la acumulación y la privacidad, simultáneamente adicto a lo infinitamente minúsculo y a lo infinitamente inasible, con que el yo cuantifica su deseo, lo ordena, manipula y carga de sentido.

...querer esto y lo otro y lo de más allá, acicateado por el fantasma de la pérdida y la interrupción, el coleccionista entiende pronto que eso que le falta, como en la escritura, relanza el deseo. No hay placer más intenso que aquél que se sustrae."

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martes, marzo 18, 2008

¿Cómo recuperar lo que uno perdió?

La verdad, Diego, tenías razón cuando me insistías todo el tiempo en que tenía que leer a Pauls.

Porque Pauls me ayudó a recuperar algo que había perdido hace un tiempo: el placer de leer. Me hizo volver a mi niñez y mi adolescencia, donde creaba un universo entre el libro y yo y no existía nada a mi alrededor. Soy un poco voraz con las cosas, si algo me fascina, me hago fan y lo leo todo. Al menos lo que está a mi alcance, porque por supuesto factores económicos y editoriales inciden.
Así me pasó con Duras, Yourcenar, Borges, Pessoa, Pizarnik, Sarah Kane, Ana Cristina Cesar y otros que ahora no me acuerdo. Y así me está pasando con Pauls. El factor Borges me fascina, no sólo por la forma en que está escrito, sino porque, hablar de Borges se transforma en un manifiesto sobre la propia literatura de Pauls.

Es verdad que Historia del llanto no me gustó, pero creo que, quizá, y seguramente acá peque de ingenua, el error en el que cae la novela es en que está construida desde afuera, para la academia. Y eso en El pasado no pasa. En El pasado, hay sangre. Sangre en el sentido burdo de la palabra, y, a mi gusto, en Historia del llanto, no. Incluso encuentro que hay "sangre" en El factor Borges, porque en ese libro, veo al menos el intento de construir algo. Y, efectivamente, algo se construye.

Historia del llanto es la historia de un chico con una formación progesista, dicen. Es la justificación que un escritor maduro da por haberse pasado toda su infancia y adolescencia leyendo, dicen. Es la exploración de lo íntimo en su relación con lo político, dice.

Quizá, sea “el intento de narrar la biografía de una conciencia”, a la manera de Proust.

A esta altura, no importa.

Mal que mal, la novela tiene hallazgos, ironías sutiles pero no por eso menos efectivas ("no ha sabido lo que había que saber. No ha sido contemporáneo”). El final, incluso, es excelente, mucho mejor que el final de El pasado, donde el placer se asocia al goce y a la muerte ya que, como dice Pauls "Esa es un poco la cultura de la época: el que está muerto es real. Toda la cultura martirológica argentina descansa en ese supuesto. Como si la muerte fuera una especie de prueba de existencia y le diera realismo a las cosas."

Lo único que puedo decir, es que Pauls se merece el Nóbel. Por más que sea joven, por más que le falte, ojalá lo gané, y yo esté viva para verlo.

Al margen, me están cansando un poco las charlas sobre las nuevas tecnologías y los blogs. No se si aportan algo nuevo. Me da fiaca exponer una posición, porque tampoco sé si tengo una posición tan definida. Por ahora, lo bueno del blog es que me sirve para poner textos como este, escritos directamente en blogger, que más que textos son sumas de pensamientos, sin un final definido, con la idea de poder dialogar con alguien. O al menos conmigo misma, que ya es bastante.

No es una reseña ni intenta serlo. No me voy a ponerme a cuestionar si eso sirve o no.

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