miércoles, abril 23, 2008

¿Cómo se sabe cuando se termina un poema?

¿Es cuando dejamos de escuchar esa “musiquita”?
¿Cuántas veces podemos darle vuelta a un verso, quitar un punto, agregar una coma, cambiar el título, etc.?

En este momento no puedo cerrar poemas.
Permanecen abiertos, siguen procesándose, están en pleno proceso de destilación.
Como las cosas, esas que no decantan en el momento en que ocurren, sino más tarde, y por eso tardan en cerrarse.

El otro día Rox me regaló un cuaderno para “escribir poemas” y ahí entendí que esa es la definición de la amistad: una dedicatoria de una amiga en un cuaderno.

Me gusta la oscuridad, pero ¿se puede seguir en la oscuridad? ¿Cuál es su límite? ¿Hasta cuando es posible? ¿Un poema hermético, cerrado, es lo mismo que un poema pretencioso?


¿Cuándo es que uno da esos pasos sin retorno?
¿Cómo es que uno se convierte en su propias sombra?



Mientras tanto, algunos poemas nuevos, acá.

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