martes, diciembre 04, 2007

Un post que es el doscientos...

¿Qué pasaría si uno se olvidara por completo cómo se les habla a las personas?

Si no tuviese el lenguaje, si mi cuerpo tuviese que hacer un esfuerzo sobrehumano para hacerse entender. Hablamos con el estómago, no con la lengua. Las palabras que decimos están mediadas, y si tuviese que aprender a hablar de vuelta, hablaría desde otro lado, desde los pulmones. Porque en la medida en que hablamos soltamos o retenemos el aire. No se qué es más difícil de reprimirse, si un gesto o una palabra.
Por eso es que decidí volver al teatro, porque en los tonos de voz de las personas está todo. Porque en el lenguaje corporal de las personas está el génesis, está la falla originaria. Y entonces la socialidad, el que seamos bichos sociales, hace que dejemos de lado ciertas cosas, que no le prestemos atención a todo.

Pensando en que escritores me gustan pienso que son aquellos que tienen esa capacidad de no tener filtro, porque yo se que todavía lo que le puedo mostrar al público es una parte íntima de lo que siento, que nunca voy a mostrar del todo esa "falla originaria" que creo que tengo, esa de la que hablaba Duras.

Porque hoy estoy desde las 8 de la mañana leyendo Las conversadoras, una entrevista entre Marguerite duras y Xaviére Gauthier y entiendo porque escribo. Y de repente me salta la ficha de que a veces, por más paradójico que suene, la sociedad me aleja de la escritura, porque uno no puede mostrarse así desnuda siempre, como se muestra en su escritura, en la verdadera, esa que a mí aún me da miedo, porque me asusto de mí misma. Y esa que a los escritores que a mí me gustan no les da miedo.
Porque lo que pasa con ciertas escrituras, y es lo que yo siento que me pasa cuando leo a Duras, es que es demasiado difícil de soportar. Porque uno se ve reflejado con partes de uno de una forma directa, como un "arrebato". Y está bien que no a todos les pase eso, porque sino el mundo no sería lo que es ahora. Está bien que no le guste a todos, porque los lectores son de épocas pasadas y épocas actuales.

Marguerite decía "las personas que se ocupan de eso, que escriben sobre el rechazo de la sociedad, llevan consigo una especie de nostalgia. Estoy seguro de que están menos separadas que yo." Y yo pienso eso con respecto a la política entonces, con respecto a la paradoja de la omisión de la política.

Y también pienso cuanto me acerco y me alejo de la literatura, porque "leer" no necesariamente implica leer. Porque hay ciertas lecturas (muchos de ellas actuales) que no son leer. Y entonces cuando vuelvo a mis orígenes, como me pasa con Duras y otros más, con ciertos directores de cine, de teatro, con cierta música, ciertos cuadros, ciertas canciones, sólo con algunos poemas actuales, esos que logran desestabilizarme, ahí me encuentro. Ahí me doy cuenta de que por eso leo, por eso escribo, ahí vuelvo a mi camino, ahí salgo de mi ser social y vuelvo a mi ser "esencial", (sacando esta frase de su existencialismo filósofico y tomándola literalmente)....

Este post, que es el número doscientos, es solo eso, no quiero terminarlo, quiero volver al goce y dolor que me provoca leer a Duras, y que me hace replantearme nuevamente sobre escribir, porque las dos cosas, necesariamente van de la mano. Quizá lo haya, pero en mi caso, sin dolor, sin ese desgarro inicial, no hay escritura. Porque ahora, leyendo a Duras, me doy cuenta de que yo sola me alejo de mi esencia a veces, de que ese ser social que soy se desvanece y en realidad soy este ser, este que siente tanta empatía con duras, este que siente literalmente "un arrebato" cuando la lee. Ese que siente que tiene una falla originaria.

Por eso decidí que no voy a dar Argentina 1, porque necesito, en este momento de mi vida, leer autores que me provoquen eso. Si no estudiar letras se vuelve algo mecánico, se vuelve una porquería. Y hasta ahora no me había pasado esto.

4 Comments:

Blogger Sr. C. said...

Siempre -o casi siempre- creó que el lenguaje se encunetra en las formas, que sí corresponden a un contenido, las formas de moverse, de gestualizar, de hablar, de mirar, de estar, de ser... y con eso conocemos ya todo...

fractálicos saludos

10:14 p. m.  
Blogger luisa fernanda lindo said...

si uno se olvidara de cómo hablarle a las personas, más allá de las palabras, de los gestos, y de todas las parafernalias... digamos, si uno se olvidara la manera de comunicar-se, se volvería marcel marceau, pero el actual: muerto.

qué viva el teatro nurit!

11:13 a. m.  
Blogger Nucífora said...

Saludos fractálicos a usted, sr. c

Y a vos Luisa...y que viva el teatro!!! tal cual ... tal cual...

9:58 a. m.  
Blogger Nucífora said...

Pd: Una amiga me regalo entradas para ir a ver a Marcel Marceau este año...al menos él cumplió su cometido de morir actuando

10:00 a. m.  

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